Muere Bryce Echenique, figura de la literatura latinoamericana posterior al boom El escritor peruano, autor irónico y mordaz, ha fallecido en Lima a los 87 años

 

Bryce Echenique, en una imagen de archivo.
Bryce Echenique, en una imagen de archivo. (Inés Baucells)
Karina Sainz Borgo

Karina Sainz Borgo

Madrid

Ha muerto en Lima el peruano más mordaz e irónico, el caballero limeño de la literatura latinoamericana: Alfredo Bryce Echenique (1929-2026). Considerado una de las voces más destacadas de la narrativa latinoamericana posterior al boom latinoamericano, su obra se caracterizó por un estilo irónico, humorístico y muy cercano a lo autobiográfico, que tuvo su ejemplo clásico y su expresión más depurada en 'Un mundo para Julius' (1970), donde retrató la vida de la aristocracia limeña a través de aquel melancólico y enamoradizo niño que Bryce convirtió en su espejo.

Nacido en Lima el 19 de febrero de 1939, en el núcleo de una acomodada familia de banqueros, Bryce fue nieto de un presidente de la República y, según él mismo, descendiente del último virrey del Perú. Nunca le faltó humor ni mordacidad.

La obra de Bryce Echenique es la exageración de su propia biografía. Así lo demostró en 'La felicidad ja ja' (1974), una novela con tono irónico donde el autor explora el amor, la frustración y la vida cotidiana con humor melancólico; 'Tantas veces Pedro' (1977), centrada en un protagonista que recuerda su pasado amoroso y sentimental desde Europa; 'Guía triste de París' (1999), un conjunto de relatos ambientados en la capital francesa que reflejan experiencias del autor como latinoamericano viviendo en Francia así como 'Permiso para vivir (Antimemorias)' (1993), una obra claramente autobiográfica donde cuenta episodios de su vida con ironía, nostalgia y humor.

Para algunos un protegido de Mario Vargas Llosa, para otros un maestro de la impostura, su obra literaria fue reconocida con premios importantes como el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, así como el Premio Planeta, que ganó en 2022 por 'El huerto de mi amada'.

Mientras los escritores del boom andaban muy ocupados en cultivar el compromiso como género literario, él se dedicó a la literatura irónica y mordaz. Al humor en su máxima expresión. En 'La vida exagerada de Martín Romaña' (1981), narró con humor las experiencias de un intelectual latinoamericano en Europa, alguien que se siente desorientado entre el amor, la política y su propia identidad. Martín es sensible, romántico y algo inseguro, lo que lo lleva a vivir situaciones cómicas y a veces absurdas. A él también dedicó 'El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz' (1985), que continúa la historia del mismo personaje, y que encuentra ecos en 'No me esperen en abril' (1995), una novela sobre el amor, la juventud y la memoria en el Perú de mediados del siglo XX. Estas obras consolidaron a Bryce Echenique como una figura clave de la literatura latinoamericana contemporánea.

Humor

Aquejado por un alcoholismo que se manifestó a lo largo de su vida, Alfredo Bryce Echenique deslumbró por su humor y su lucidez. En sus libros 'La felicidad ja ja' (1974), 'Tantas veces Pedro' (1977), centrado en un protagonista que recuerda su pasado amoroso y sentimental desde Europa o 'Guía triste de París' (1999), un conjunto de relatos ambientados en París que reflejan experiencias del autor como latinoamericano viviendo en Francia, usó un tono cercano y confesional, en el que combinaba las experiencias más personales con situaciones cómicas, para reflexionar sobre el amor, la soledad, la identidad y la vida de los latinoamericanos en Europa. A su país dedicó las frases más hirientes e hilarantes. Julius, según él, como a Martín Romaña, les «pasó lo que pasa en el Perú, y lo que le pasa a los personajes de Sthendal, se convirtieron en el territorio de su propia pasión».

Carmen Balcells, una de las agentes literarias más importantes del mundo hispánico y representante de muchos autores del boom latinoamericano, señaló que Bryce tenía una forma única de contar historias, con un estilo cercano, irónico y profundamente humano, capaz de mezclar tristeza y humor en la misma narración. También valoró su capacidad para crear personajes entrañables y para convertir experiencias personales en literatura. Su vocación parecía tan tozuda como estrafalaria y tragicómica.

Carmen Balcells señaló que Bryce tenía una forma única de contar historias, con un estilo cercano, irónico y profundamente humano

«No había escritores en mi familia y yo hasta entonces me había dedicado a recorrer y vagar por las calles», dijo en una entrevista. Aunque publicó algunas de sus obras en la misma época que autores del boom, no suele considerarse parte central de ese movimiento literario. El boom, representado por escritores como Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes, se caracterizó por una serie de innovaciones formales y una proyección de la que Bryce no llegó a gozar. Su estilo, entrañable y tragicómico, prendió en varias generaciones de escritores por su originalidad.